Hola! Me parece que están muy buenas las preguntas que plantean, pero me gustaría ir un pco más allá de la virtualidad, que aunque es el tema que nos ocupa y coincido en que llegó para quedarse, no es el único en el que los docentes universitarios necesitamos formación.
Al menos en mi servicio la relevancia que se le da a la formación en enseñanza es muy baja en relación a la que se otorga a la formación y experiencia disciplinar. Esto se refleja en la oferta de formación que brinda la universidad, en las facilidades que se otorga a los docentes para aprovechar la oferta disponible, los requerimientos de formación para acceder a los cargos y la valoración de esta formación en los concursos. Como dicen ustedes, todo esto impacta de lleno en los incentivos del docente a especializarse en enseñanza cuando las señales que la universidad le da van en otro sentido. En la discusión sobre el nuevo Estatuto y el requerimiento de realizar varias funciones surge un pensamiento subyacente "el docente que no tiene una carrera académica y no está formado para investigar, no está capacitado para hacerlo", sin embargo, cuando se trata de la función de enseñanza no hay un requerimiento mínimo de formación específica para enseñar.
Creo que así como se ha profesionalizado otras funciones, la función de enseñanza debe ser profesionalizada, pero para ello la universidad debe dar señales claras que brinden a los docentes los incentivos y la posibilidad de capacitarse, así como también les exijan una mínima formación en enseñanza. no siempre tener la formación disciplinar nos hace buenos profesionales de la enseñanza, más aun cuando el contexto cambia y se requiere trabajar en contextos virtuales, con numerosidad, atender a la diversidad, cada vez nos enfrentamos a mayores desafíos desde el punto de vista pedagógico y, sin embargo, seguimos centrados en la formación disciplinar.
Las leo, beso
Irene
Al menos en mi servicio la relevancia que se le da a la formación en enseñanza es muy baja en relación a la que se otorga a la formación y experiencia disciplinar. Esto se refleja en la oferta de formación que brinda la universidad, en las facilidades que se otorga a los docentes para aprovechar la oferta disponible, los requerimientos de formación para acceder a los cargos y la valoración de esta formación en los concursos. Como dicen ustedes, todo esto impacta de lleno en los incentivos del docente a especializarse en enseñanza cuando las señales que la universidad le da van en otro sentido. En la discusión sobre el nuevo Estatuto y el requerimiento de realizar varias funciones surge un pensamiento subyacente "el docente que no tiene una carrera académica y no está formado para investigar, no está capacitado para hacerlo", sin embargo, cuando se trata de la función de enseñanza no hay un requerimiento mínimo de formación específica para enseñar.
Creo que así como se ha profesionalizado otras funciones, la función de enseñanza debe ser profesionalizada, pero para ello la universidad debe dar señales claras que brinden a los docentes los incentivos y la posibilidad de capacitarse, así como también les exijan una mínima formación en enseñanza. no siempre tener la formación disciplinar nos hace buenos profesionales de la enseñanza, más aun cuando el contexto cambia y se requiere trabajar en contextos virtuales, con numerosidad, atender a la diversidad, cada vez nos enfrentamos a mayores desafíos desde el punto de vista pedagógico y, sin embargo, seguimos centrados en la formación disciplinar.
Las leo, beso
Irene